Poesia Surfer con Sam Scholl: La olla de Brisceño

La mente de Isósceles es como la de Herodoto y recuerda su estancia en Bahía…muchos atardeceres con el estómago vacío. Elio, Walter Paul e Isósceles se encontraron en un punto de quiebre llamado La Olla de Brisceño. Era una ola circular como de una olla. Al igual que en Brisceño el bañista con sólo dar unos cuantos pasos hacia el mar ya se encontraba nadando en un abismo y vapuleado por hondas y peligrosas corrientes marinas. Los tres amigos se fueron mar adentro. Los tres se encontraban en perfectas condiciones físicas y tuvieron el placer de ejecutar una fiera pero caballerosa competencia en aquella época paleolítica en la que todavía no existían competencias.

Aquellas olas eran mochas aunque de dos metros y medio, no poseían una pared de agua por la cual pueda correr el surfista. Eran altas, empinadas como si su fuerza submarina chocara contra una abrupta pared atlántida en el lecho submarino. En verdad os digo que era un único y peligroso pico que cercaba la movilidad del surfista. Una y otra vez los potentes hombros de los tres amigos los llevaban de la espumosa orilla hasta el pico curvo, alto y endiabladamente hueco del point. Elio se caracterizaba por un estilo radical, Walter Paul era más soul, pero la corrida de Isósceles se parecía al derrape del enano Molina, pero más moderado. El viento, la arena y el sol eran testigos de aquellas proezas…

Para coger aquella ola había que ser un maestro en pararse sobre la tabla cuando la ola le estaba rompiendo con su grueso labio encima de uno. No se podía esperar que la ola lo empujara al surfista.

Había que tener unos abdominales y reflejos extraordinarios. Había que pisar fuertemente sobre las quillas y empujar con el peso del cuerpo la tabla para que se deslice sobre la ola. De lo contrario se formaba un hueco debajo de la tabla y el deportista salía volando por encima de la ola.  Por consiguiente, al bajar la ola uno se tubeaba de inmediato o se caía patas arriba desde una altura de dos pisos.

Lo bueno de este tipo de ola: hueca y mocha es que te permite bajarla de frente y hasta abajo o cortarla por la mitad. Ciertamente esta ola tiene mucho poder de adicción: una vez adentro no sales hasta que te sorprende el crepúsculo.

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